Señora que no hace la cama
Ab hoc momento pendet aeternitas.
20 de marzo de 2011
Recaer
Ayer estuve en Granada capital con unos compañeros del instituto. Escribí un poco sobre lo que me suscitaba ese sitio y también me di cuenta de que ya me empiezo a orientar por allí. Dice Clara que es como un pueblo grande pero a mí no deja de parecerme un conglomerado de decadencias. Lo que más me llamó la atención fue la gente: la gente no se toca entre sí, solo anda y se sonríe, y tú te sientes como una sombra a veces y como una roca otras, inamovible e intocable. Miras al cielo y no lo ves. Tantos colores y luces que se vuelven grises al segundo. El aire turbio se arremolina en las esquinas y en lo más profundo de los pulmones.
Y sonríes y sigues caminando, como si lo más normal de este mundo fuera eso, como si el mañana no fuera sino hoy. Por dentro lloro lágrimas de color verde.
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