Señora que no hace la cama

Ab hoc momento pendet aeternitas.

12 de abril de 2011

Sonoridad cero.

No había ningún sonido; la habitación y sus quehaceres parecían habernos dado un respiro. Entera calma. No había ningún sonido excepto el de tus finas medias cayendo al abismo del suelo, como un suspiro que toca a su fin. Excepto el de dos pieles que mueren en el mismo punto del espacio. El de los besos que se pierden en el infinito, en la memoria, en el bullicio del más absoluto silencio. No había nada, sólo la planta de tus pies posándose en el suelo-

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