Yo no te gusto y tú no me gustas pero estamos aquí, juntas. Siento tu aliento, en mi cuello, caliente y húmedo, como tú misma. Tus piernas aprietan las mias y los tendones de las mismas me dicen Sí. Tu cintura parece ser un molde para mis manos que impacientes buscan el mejor sitio para desacerse, para rozarte y morir, morir, morir.
Te quiero pero no quieres.